Las muletas ayudan a descargar peso de una pierna, ya sea por lesión, cirugía o dolor. Las más comunes son las axilares (de sobaco) y las de antebrazo (canadienses). Para uso prolongado, las de antebrazo suelen ser más cómodas y seguras.
El objetivo es apoyar parte del peso en los brazos sin dañar hombros o axilas.
Si usas muletas de sobaco, no apoyes el peso en la axila. Debe haber un pequeño espacio entre axila y almohadilla. El peso se soporta con manos y brazos; apoyar en la axila puede causar dolor o problemas nerviosos.
Coloca ambas muletas un paso por delante, avanza la pierna lesionada hasta el nivel de las muletas y luego la pierna sana. Mantén el tronco erguido y mira al frente, no al suelo.
En escaleras: para subir, primero pierna sana; para bajar, primero muletas y pierna lesionada. Si hay barandilla, úsala.
Si necesitas muletas o bastones, revisa opciones en el catálogo. Un buen ajuste y conteras en buen estado marcan la diferencia.