Elegir un andador no va solo de precio: va de seguridad. Lo primero es definir el nivel de apoyo que necesita la persona (ligero, medio o alto) y dónde se usará más: interiores (pasillos, puertas, alfombras) o exteriores (aceras, bordillos).
Si hay dudas de equilibrio, conviene un modelo más estable (estructura rígida) y con frenos fiables. Si el objetivo es caminar más y cansarse menos, suelen funcionar bien los andadores con ruedas delanteras o tipo rollator con cuatro ruedas y asiento.
La empuñadura debe quedar a la altura del pliegue de la muñeca cuando la persona está de pie, con los brazos relajados. Al agarrarlo, el codo debe flexionar ligeramente (aprox. 15–30°). Si queda demasiado bajo, encorva la espalda; si queda alto, cargará hombros y muñecas.
Si la persona usa el andador con zapatos distintos (casa/calle), ajusta la altura pensando en el calzado más habitual.
Si quieres ver opciones por categoría y elegir con calma, entra al catálogo y filtra por andadores. Si nos dices altura y uso (casa/calle), es más fácil recomendarte el modelo correcto.